Otra vorágine se nos viene encima. El proximó estreno de Frecuencia Latina, La casa de los secretos, aparecerá en su televisor para continuar con la seguidilla de programas aculturales e insustanciales que se hacen llamar "reality shows" pero que terminan siendo caricaturas de la realidad.
No basta con adueñarse del espacio televisivo, estos programas toman vida propia en nuestro día a día. Son programas que fijan estereotipos y actitudes que repercuten en la sociedad. Ante nuestros ojos, el chisme, la pelea, la mentira, etc. son premiados y celebrados como regresando al tiempo en el que solo gana el más vivo. El formato "un grupo de desconocidos enfrentándose por dinero" suena terriblemente familiar pero así, y tomando la posta de sus predecesores, no tengo duda que el nuevo programa de canal 2 se volverá un éxito. Y es aquí es donde me doy cuenta que no existe la intención desde los canales televisivos a cambiar la tendencia o del público a exigir contenidos de calidad.
"La casa de los secretos" me pone a pensar si no existirá otras alternativas para la programación o nos encontramos en una crisis de valores culturales. Como es posible que un producto tan caro como la realización de un programa televisivo se dedique a cosas tan poco importantes, a observar día y noche a un grupo de 18 extraños confinados en una casa utilizando más de 40 camáras. Entonces no es cosa extraña ver que hay poca oferta por contenidos educativos, de aprendizaje y culturales mientras que el apasionante mundo de los reality shows cada vez que aparece uno, se multiplican en otros canales y nos invaden porque lo importante es que venden.
Y ¿qué le queda a la golpeada teleaudiencia peruana? Alguien me dijo: lo que vemos es lo que somos. Si es que "La casa de los secretos" estará en nuestras pantallas es que aún seguimos acostumbrados al amarillismo y al aceptar el escándalo y la ridiculez como formas de entretenimiento. Lamentablemente aún no maduramos como sociedad, crecemos en economía pero no abrimos paso hacia el crecimiento cultural.

tan bueno y directo como para publicarlo, muy buen golpe
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