lunes, 21 de abril de 2014
Telaraña de mentiras
La película "El precio de la verdad" refleja la verdadera historia de un joven reportero del The New Repulic. Stephen Glass escribía las historias mas interesantes y escandalosas que lo volvieron uno de los periodistas más solicitados de Washington con tan sólo 25 años.
La publicación del artículo “El paraíso de los Hackers (Hackers Heaven)” fue el inicio de la caída de Glass. El artículo describía una convención de piratas informáticos celebrada en Las Vegas, donde un hacker adolescente doblegó la seguridad del gigante del software Jukt Micronics. Lejos de ser denunciado a las autoridades, los dirigentes de Jukt optaron por nombrarle jefe de seguridad con un lucrativo contrato que incluía excentricidadestales como un deportivo y un viaje de DisneyWorld.
Adam Penenberg, de 'Forbes Digital', luego de ser recrimidado por su editor por no conseguir la historia del hacker adolecente, empezó a contrastar datos y la mentira creada por Glass se empezó a desmoronar. El joven redactor de The New Republic, había creado toda la historia desde los personajes hasta los lugares que describía tan detalladamente.
Glass había conseguido la plena confianza de su editor y el respaldo de sus colegas periodistas, así que pensó que sería respaldado por su medio. Pero luego se descubrió que en el tiempo que trabajo, falsificó 27 de sus 41 artículos publicados.
En la película se explica el proceso por el cual pasa un artículo para ser publicado. Entonces ¿cómo no se pudo reconocer las mentiras creadas por Glass? El mismo redactor lo dice, a veces solo queda confiar en las notas es decir confiar en el periodista y su educación. Cuando estudiamos periodismo nos enseñan a respetar uno de los cánones mas importantes de la profesión, respetar siempre la verdad.
Glass parecía ser un joven desesperado por sobresalir pero esto no termina por explicar por qué inventó historias. La ambición sin límites, la falta de ética, la presión de triunfar en un ambiente competitivo, probablemente fueron las razones que llevaron a ese desastre. La veracidad de los hechos es una obligación inquebrantable que todo periodista debe asumir siempre, sean cual sean las condiciones en las que se encuentre.
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