¿Quién
habrá tenido la dicha de ver en todo su esplendor el Centro histórico de Lima?
Seguro disfrutó de las casonas que embellecían las calles con su impresionante
arquitectura colonial. Habrá sido un placer ver cada detalle en
las paredes. Si estas hablaran contarían más de 200 años de historia de la
ciudad de los reyes.
Hoy
los limeños que circulan por el centro son testigos de la situación lamentable de
más de 600 monumentos históricos que
corren el peligro de colapsar. Pero ¿qué representan las casonas del centro para nosotros
y para Lima?
Para Jorge Larrea, arquitecto quien trabajó en la
restauración del inmueble casa Bodega y Quadra,
las casonas representan
nuestro pasado, historia e identidad. “Marcan
nuestra evolución social, económica, artística y arquitectónica. Son parte de
nosotros mismos porque allí vivieron nuestros ancestros”, explica.
El
colectivo Al
rescate del patrimonio arquitectónico de Lima con más de 3000 miembros en pro de salvaguardar del
patrimonio cultural del Perú, afirma que existen dos niveles de interpretación:
“El imaginario colectivo del pasado y las costumbres de la época (formas de
vivir, formas de habitar la ciudad, formas de consumo, tendencias de estilo,
gustos y colores) y el valor propio de sus formas irrepetibles, inigualables,
el valor único de existir como objeto de arte, que puede ser admirado por
cualquier ciudadano”.
Pese a su valor histórico la situación del patrimonio
cultural de Lima es frágil según el viceministro de Patrimonio Cultural e
Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, Rafael Varón Gabai, debido “a la falta de mantenimiento, al
abandono, a la presencia de humedad por instalaciones defectuosas, a la depredación
de sus partes, a las malas intervenciones y a los usos indebidos".
Según Larreda, en
general de las casonas “están en muy mal estado por la falta de mantenimiento,
la desidia de algunos propietarios y la situación socioeconómica de la mayoría
de sus ocupantes”, comenta.
A
pesar de que el viceministro Varón afirme
que gran parte de los monumentos declarados como
Patrimonio Cultural muestran una compleja realidad "no solo se refiere a
sus características constructivas y valores culturales, sino, principalmente, a
una problemática social, económica y de saneamiento físico-legal". Y que
para la adecuada conservación necesitarían recursos que no poseen en estos
momentos.
En
contraparte, para el Colectivo Patrimonio arquitectónico existe un abandono de
parte del Ministerio de Cultura ya que no existen políticas culturales que
incentiven al sector público- privado a invertir en recuperar y conservar estas
casonas. “Sin embargo, estas políticas ya se aplican en países como Guatemala,
Chile, México y Colombia, con gran éxito. La cultura es considerada factor
determinante para el desarrollo sostenible y que en el Perú son todavía
cuestionadas.”
Larreda
señala que el patrimonio cultural en general, no es parte de la política
pública, por ello, no hay una visión clara de porque ni para que se debe conservar.
“Una equivocada “modernidad” conduce a eliminar las “construcciones inseguras
de adobe y quincha”, para reemplazarlas por ladrillo y concreto, sin valorar
que esa supuesta “inseguridad” permitió que sobrevivan 200 o 300 años.”
Si
la situación precaria de los inmuebles en el centro de Lima continúa así, en un posible terremoto se perdería más de la
mitad de las edificaciones. Muchos piensan que la única solución viable es la
demolición de las casonas por seguridad pero ¿es esta la única salida?
Los miembros del Foro Patrimonio Vivo tienen clara su
posición en contra de la demolición: “No es solución, es la acción más
primitiva, que no merecemos porque "Lima en este caso es una
civilización" con recursos en gran crecimiento, alto PBI, la seguridad
debe de estar presente y es una responsabilidad pública, más aún en casonas,
con alta tugurización. El patrimonio cultural las casonas son un bien público
pese a ser propiedad privada. Existen tecnologías para evitar el colapso, de
las casonas y de todo inmueble patrimonial que es un capital, una inversión, un
activo de la ciudad, si lo perdemos nos quedamos en la ruina económica, social,
histórica, perdemos todo.”
El
colectivo Patrimonio Arquitectónico busca el concilio sobre este aspecto
argumentando que los estudios de recuperación de casonas se realizan de manera
transversal, por ingenieros, arquitectos, conservadores especialistas. “Cada
casa merece un diagnóstico especial, es como auscultar a un enfermo. No todos
los casos se parecen ni son la misma dolencia. Obviamente si la casa es
recuperable, lo que debe hacerse es iniciar su recuperación y remodelación.”
Por otro lado, el viceministro Varón cree que un edificio en buen estado sea de quincha, adobe o
ladrillo es seguro para sus habitantes. Pero que “el mantenimiento es
responsabilidad última del propietario. Al final, el inmueble tiene
propietario.”
El 80% del patrimonio cultural ya está en
peligro de colapsar y podríamos perderlo en cualquier momento, como lo que
sucedió en el incendio que termino por destruir parte de la emblemática casona
El Buque. ¿Qué perderíamos si esto llegara a
ocurrir con las demás casonas del centro?
“El impacto por la pérdida de los monumentos arquitectónicos
es irreversible, una ves que se destruyen, se perdieron, aunque se construyan
replicas idénticas, nunca será lo mismo” aclara Larreda, quien dirige diversos
proyectos de conservación para que no tenga que llegarse a tener que construir
un falso histórico.
El colectivo Patrimonio Arquitectónico es más pesimista
en el futuro que viviríamos si continúan estos atropellos contra las casonas
históricas: “El Centro de Lima perdería su status de "patrimonio de la
Humanidad" y se convertiría en una almacén de Ripley o Saga Falabella. A este
paso Lima se convertirá en un mega centro comercial lleno de tiendas y sin
ninguna identidad que nos recuerde que alguna vez fue la Ciudad de los Reyes.”
Existen propuestas de ambos lados para
promover la restauración y preservación de las casonas. El viceministro Varón explicó que se está desarrollando el anteproyecto de nueva
Ley del Patrimonio Cultural de la Nación e incluye aspectos que agilizarían la
intervención en los bienes declarados patrimonio. “Por ejemplo, en la
disponibilidad de mayores recursos económicos e incentivos tributarios para el
tratamiento de los inmuebles declarados.”
Larreda piensa que se puede requiere
una institución encargada de su conservación y gestión, con autoridad,
autonomía, recursos económicos, personal capacitado y legislación adecuada.
“Con funcionarios que alienten la participación vecinal, la concertación entre
los actores sociales y el uso de los espacios públicos como lugares de
convivencia y ejercicio de la ciudadanía”, aseveró.
No obstante, en lo que sí
todos coinciden es en que la participación ciudadana no
solo es importante, es fundamental. Los
ciudadanos los responsables de la ciudad, del
Centro Histórico, del patrimonio que heredaran a las generaciones
futuras.