miércoles, 3 de octubre de 2012

Que lo decida ELLA.

El lema es: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto para no morir, siempre respetando la decisión que una mujer toma sobre su propio cuerpo. Lamentablemente, aún se tiene una concepción patriarcal de ver a la mujer con fines reproductivos, verla tan solo como un útero más que como un ser humano. Y si esta no es capaz de cumplir las expectativas que la sociedad impone no esta cumpliendo su papel debido, y por ende debe ser castigada, arriesgando su vida con pésimas condiciones salubres para poder realizarse un aborto clandestino penado por ley.

Políticos y religiosos se rasgas las vestiduras al debatir de este tema, pero lo cierto es que ellos jamás estarán en el cuerpo de una mujer que tendrá que dejar sus sueños y aspiraciones a futuro. Es más el hecho de que una mujer salga embarazada no es cosa del espíritu santo, ¿dónde queda el papel del hombre en todo esto? Es muy hipócrita cargar el fardo sobre la mujer, esta que solo esta defendiendo sus derechos, y ya es puesta a la luz pública como asesina. Tomar decisiones sobre sus cuerpos no se les es permitido a las mujeres, primero tienen que discutir un montón de hombres para ver que creen ellos es lo correcto.



Los grupos que se llaman pro-vida, que tienen una oposicionista férrea en contra del aborto, también deberían de darse cuenta que existen diversas situaciones que llevan a una mujer a tomar esta decisión que verdaderamente no es nada fácil. Existe un peso psicológico y de salud que se tiene que aceptar. No es una decisión ligera y en el caso de la campaña para despenalización del aborto por violación, es una manera de ayudar a las mujeres que han pasado por una horrenda situación, que en primer lugar fue la sociedad que fallo en protegerlas.

No nos dejemos engañar, es el negocio que enriquece a muchos. En el Perú se realizan miles de abortos al año pero existe una gran diferencia entre una mujer pobre y otra rica al practicarse un aborto. Todos conocemos alguna mujer que ante un embarazo no deseado abortó. Siempre, las que menos riesgos corren son las que cuentan con el dinero que se necesita para hacer un aborto seguro en la clandestinidad. Mientras que la pobre tendrá que ir a un consultorio, con un doctor, que esperemos que sea doctor de verdad, para realizarse un aborto en el que puede perder la vida.

Este es un tema de ponerse en los pies del otro y dejarse de tapar los ojos con un ideal. Lo que se exige, con justa razón, es el derecho de todo mujer a decidir sobre su cuerpo. Si una mujer pudiera ir a un hospital público para abortar, además de no poner en riesgo su vida, podría recibir asistencia de médicos, psiquiatras, asistentes sociales sin temer ser encarcelada por pedir ayuda.

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